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miércoles, 16 de noviembre de 2016

El T.O.C. en las diferentes etapas evolutivas

Ya conocemos todos qué es el trastorno obsesivo-compulsivo, cuales son sus consecuencias y los más comunes, pero ¿afecta de la misma manera en un adulto que en un niño?




Durante la infancia se generan rutinas, para comer, dormir, trabajar, etc. Estas rutinas se desvanecen a medida que los niños crecen, entrando en la adolescencia. En los niños con T.O.C. esas rutinas no solo no desaparecen sino que se atenúan, y comienzan a interferir con la vida del niño. Aproximadamente 1 de cada 200 niños sufren de T.O.C. en los Estados Unidos.

¿Qué diferencias existen entre un niño que padece este trastorno en comparación con un adulto?



Los niños, a diferencia de los adultos pueden no reconocer que sus síntomas carecen de sentido, o que las compulsiones empiezan a ser excesivas. También pueden implicar a sus familiares en sus compulsiones, por ejemplo el ritual de desinfectarse todos las manos excesivamente antes de hacer algo.

Durante la etapa escolar el T.O.C. puede repercutir negativamente en la vida del niño, a nivel académico, social y familiar. Las compulsiones quitan mucho tiempo, y las obsesiones impiden la concentración requerida para el éxito escolar. Es muy posible que el niño no disfrute su tiempo con sus amigos, por lo que las relaciones sociales se verán afectadas. Los demás niños no comprenden el comportamiento del niño con T.O.C. por lo que se verá aislado frecuentemente.

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